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27 diciembre 2010

Me parece que nos estamos equivocando...

Parece que la sociedad de "chupiteros" está tranquila estos días. Seguimos reflexionando con esos envíos que llegan de todas partes a nuestro correo.

El anónimo que alimenta esta historia, nos pide que lo leamos con atención, pues piensa que nos estamos equivocando en algo...


Este cuentillo es muy bueno para entender lo que nos está pasando....


Un hombre de negocios norteamericano estaba en el embarcadero de un pueblecito costero de México cuando llegó una barca con un solo tripulante y varios ATUNES muy grandes.

El norteamericano felicitó al mexicano por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlo.
El mexicano replicó: Oh! Sólo un ratito.

Entonces el norteamericano le preguntó por qué no se había quedado más tiempo para coger más peces. El mexicano dijo que ya tenía suficiente para las necesidades de su familia.

El norteamericano volvió a preguntar:
- ¿Y qué hace usted entonces con el resto de su tiempo?
- El mexicano contestó: - Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer, voy cada tarde al pueblo a tomar unas copas y a tocar la guitarra con los amigos. Tengo una vida plena y ocupada, señor.

El norteamericano dijo con tono burlón:
- Soy un graduado de Harvard y le podría echar una mano. Debería dedicar más tiempo a la pesca y con las ganancias comprarse una barca más grande. Con los beneficios que le reportaría una barca más grande, podría comprar varias barcas. Con el tiempo, podría hacerse con una flotilla de barcas de pesca. En vez de vender su captura a un intermediado, se la podría vender al mayorista; incluso podría llegar a tener su propia fábrica de conservas. Controlaría el producto, el proceso industrial y la comercialización. Tendría que irse de esta aldea y mudarse a Ciudad de México, luego a Los Ángeles y finalmente a Nueva York, donde dirigiría su propia empresa en expansión..

- Pero señor, ¿cuánto tiempo tardaría todo eso?
- De quince a veinte años.
- Y luego ¿qué?

El norteamericano soltó una carcajada y dijo que eso era la mejor parte:
- Cuando llegue el momento oportuno, puede vender la empresa en bolsa y hacerse muy rico. Ganaría millones.
- ¿Millones, señor? Y luego ¿que?
- Luego se podría retirar. Irse a un pequeño pueblo costero donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con sus nietos, hacer la siesta con su mujer e irse de paseo al pueblo por las tardes a tomar unas copas y tocar la guitarra con sus amigos.
- Bueno, pero eso es lo que hago ahora señor ¿Por qué tengo que esperar veinte años?

Merece la pena leerlo con atención porque me parece que hay algo en lo que nos estamos equivocando...

4 comentarios:

Markos dijo...

La sociedad chupitera, e internet en general está tranquilo. La gente está resacosa. :-P
El cuento ya tiene su tiempo, pero no por ello deja de ser menos esclarecedor.
Salu2

Nerea dijo...

No conocia el cuento, pero es muy interesante... e invita a una buena reflexion sobre la vida, me parece.

Juana la Loca dijo...

me parece magnífico! nunca lo había oido, mi marido hace ya 3 años que está parado y mi economía está por los suelos, pero en cambio eso ha hecho que nos podamos repartir mi trabajo y yo ahora disfruto más de mis hijos y tengo mi propio espacio y tiempo. A veces confundimos lo material con la calidad de vida!

Froilán De Lózar dijo...

Suele decirse, y es verdad, que no nos conformamos con nada. Será por eso que las eléctricas y las telefónicas no se cansan de ganar y nos siguen subiendo los recibos, lo que en muchas ocasiones, cuando la situación es delicada, nos derrumba por más filosofía que le echemos a la vida. Pero, como dice mi amigo "chupitero" Juan Carlos, sobre todo, hay que vivir.
@Markos, @Nerea, @Juana, vamos a intentarlo, que otra cosa es que nos dejen.

Feliz Año

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