
31 enero 2010
El otro en soledad [y II]

Al hilo de estas historias uno se da cuenta de que más allá de todas las diferencias que puedan existir entre nosotros de raza y pensamiento, todos, en algún momento de nuestra vida, hemos padecido la soledad. A veces, ha sido necesaria para recapacitar, para recomponer nuestra existencia.
Y hemos mirado a los demás. Y nos hemos sentido mirados. Extraños y extrañados. En compañía de mucha gente, pero solos. Porque al final, en la decisión más importante, aquella que va a afectar a nuestro futuro, estaremos solos. Poco importará entonces nuestro cargo y para nada servirá lo que digan las gentes más cercanas.
Vamos y venimos a instancias de asuntos urgentes que impiden conocer más de cerca a quienes se mueven por los mismos sitios.
Nos refugiamos en el otro. El otro es nuestra morada, nuestra disculpa, nuestra razón de ser. El otro es todo. Nos mima, nos cuída, nos perdona. Vive para que vivamos. Se desprende de todo para que alcancemos nuestro sueño. El otro es lo máximo, lo último, la señal, el principio y el fin.
El otro y los otros, que viven en inquietudes parecidas, atrapados entre miles de pequeñas bombillas.
Y al final, como dictan los versos de Antonio Colinas, sólo necesitamos un espacio pequeño para encontrar la paz.
“Perdámonos o deja que me pierda
en ti, o acaso tras las tapias,
también de bronce,
de ese mínimo huerto”.
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Chupitos poéticos
















1 comentarios:
Esa tan ansiada y odiada soledad... últimamente la necesito más que odiarla.
Pero que romántico!!!
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Chupitos es un lugar de encuentro de un grupo de blogueros que se conocen en la red, y que a sorbitos pequeños van degustando aquellas esencias que ellos mismos vierten sobre este cuaderno.
Bebe hasta donde puedas digerir y argumentar.
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