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22 junio 2009

San Hermenegildo: un golpista para homenajear a los militares españoles


Una de las condecoraciones más importantes que tiene España para premiar a sus militares es la Gran Cruz de San Hermenegildo, que impone el Rey personalmente en una solemne ceremonia. Lo hizo el pasado día 16 de junio en El Escorial.
En lo que no parecen reparar nuestros militares es que Hermenegildo fue lo que hoy llamaríamos un golpista del siglo VI. Era el primogénito del rey visigodo Leovigildo, quien lo asoció al trono (algo corriente para asegurar la transición de la corona) y lo envió a Sevilla como gobernador de la Bética. Pero el fulano se hizo católico (los visigodos por entonces eran arrianos) y se declaró único rey traicionando a su padre. Es decir, intentó un golpe de Estado. La cosa le salió mal y el padre, después de varias llamadas a la sensatez, lo derrotó en Córdoba. Poco después, Hermenegildo murió asesinado en extrañas circunstancias en Tarragona.
Fue tal su traición que hasta san Isidoro de Sevilla, coetáneo suyo y católico, le calificó como “tirano” en el sentido que tenía entonces la palabra: usurpador de un poder que no le corresponde.
Mil años después la Iglesia lo hizo santo y luego Fernando VII, el rey más nefasto que ha tenido España, creó la condecoración. Claro que el primero en llevar esa cruz fue su propio padre, Leovigildo, el primer rey visigodo que logró unificar bajo su mando la casi totalidad de la península.

8 comentarios:

Markos dijo...

El criterio de la iglesia católica para elevar a la categoría de santo como de costumbre está relacionado con el poder y el dinero.
A mi si me comparan con un santo, me ofenderían mucho.
Y luego está la eterna asociación entre el ejército español y la iglesia católica. Ala a seguir matando en nombre de un dios
y que nos protegen sus símbolos de las balas enemigas. En fin, qué Cruz ;-)
Salu2

dezaragoza dijo...

Pues si lo miras todo bien, así como que tiene mucho sentido ¿no?.

Froilán dijo...

Chupito histórico excelente, amigo Paco, que viene a explicr, cuando menos, la desidia que a todos les ocupa. Seguramente, muchos de los que la han recibido y quienes la ponen, no tenían ni pajolera idea de la historia que hay detrás.

Francisco Galván dijo...

Oye, pues lo mismo es eso: que lo que mola es que te pongan un hierro en la pechera que recuerda a un mal hijo y a un traidor que se lo picaron luego por idem. Lo mismo es eso lo que les gusta a nuestros valientes militares...

Juan Carlos López dijo...

Uf, vaya excursión. Abriendo trochas en la maraña.

No sé si es momento de recordar la proclividad o inclinación de algunos ejércitos al golpe.

"Rebeliones" como las de Hermenegildo no son únicas entre las más rancias dinastías. Quizá esto permita relativizar´o, mejor, poner sobre el tapete, en qué valores se basa la supuesta excelencia de la nobleza.

Desconocía el origen factual de la condecoración. Hay que tener en cuenta que es raro un ejército sin ese tipo de prendas y más cuando se remontan a un origen que les pueda dar mayor caché. Hay que tener en cuenta que no se puede casi entender la nobleza, ni casi cualquier tipo de gobierno sin ejército. Hay que tener en cuenta, asimismo, la facilidad con que aquí se santifica a criminales, aunque sean de lesa majestad, pero especialmente de lesa libertad.

Agüelo Dámaso dijo...

Pues eso digo yo

Jon Basto dijo...

No me extraña que le hicieran santo

Francisco Galván dijo...

Las rebeliones son mejores sin van envueltas en la bandera de la religión, así pueden llamarse cruzadas y si te matan vas al cielo. está todo pensado

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