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14 junio 2009

Las historias del agüelo: la derecha y la corrupción (Segunda Parte)

¿Y la izquierda? ¿Tienen código moral?
La izquierda española sí tiene un teórico código moral de comportamiento, lo cual no quiere decir que todos sus miembros lo cumplan. Pero si alguien es descubierto quebrantándolo es reprobado y rechazado por su propio colectivo, tanto por el partido como por el votante o simpatizante.
¿En qué consiste ese código moral de la izquierda? Es difícil recogerlo en puntos definidos. La izquierda, al contrario que la derecha, ha pasado la mayor parte de su existencia (salvo breves períodos) en la oposición cuando no en la clandestinidad. Ha sido perseguida y masacrada. Ha estado cerca del movimiento obrero, del marginado y del paria. Ha estado en las cadenas de producción de las fábricas y en los talleres, y mucho menos en los despachos de dirección. Ha apoyado y apoya a los colectivos desprotegidos, ya sea por su orientación sexual, como los homosexuales, o por su extracción social o étnica, como los inmigrantes o los gitanos.
El dirigente de izquierdas sabe que su obligación es mantener, a través de ese código de conducta, un vínculo permanente con el hombre corriente que se esfuerza por sobrevivir cada día. Sabe que si le defrauda, que si se comporta con prepotencia o se equipara a los tiburones de la derecha está perdido, no solo porque recibirá el rechazo popular sino el de su propio grupo o partido.
¿Recuerdan a
Miguel Boyer? Tomó, como ministro de Economía y Hacienda del primer gobierno socialista, una de las medidas más radicales de los últimos tiempos: la expropiación de Rumasa. Pero después, andando el tiempo, su boda con Isabel Preyler, uno de los iconos de la jet-set y la prensa rosa, lo apartó de la izquierda y fue reprobado (en silencio) por sus antiguos compañeros.
La izquierda no admite ciertos comportamientos, aunque, como es lógico, le resulte duro reprimirlos cuando los afectados son personas relevantes. Pero lo hace o perderá el apoyo popular. Incluso aunque tome medidas ejemplares, el votante de izquierda pasará factura. Es el caso de la corrupción que atenazó los últimos años del gobierno de
Felipe González.
¿Recuerdan a
Luis Roldán, a Mariano Rubio, a Julián García Valverde?
El de Roldán fue el caso más paradigmático y tuvo especial relevancia al tratarse del director general de la
Guardia Civil. No solo era un socialista sino también el responsable del cuerpo policial más importantes del país. Su fuga supuso la dimisión del ministro del Interior Antoni Asunción, que llevaba cuatro días en el cargo tras la dimisión de su predecesor, José Luis Corcuera, el de la ley de la "patada en la puerta".
Asunción dimitió porque Roldán se le escapó de España. Fue negligente. ¿Ha dimitido algún alto cargo por el
espionaje en la Comunidad de Madrid, por el Caso Gürtel o por la catástrofe del Yakolev? ¿Y por el naufragio del Prestige?
Roldán y Mariano Rubio (gobernador del Banco de España), fueron condenados después de dimitir.
Pero otros dimitieron y fueron absueltos: García Valverde dejó el ministerio de Sanidad al ser imputado por el
caso AVE cuando fue presidente de Renfe, y Demetrio Madrid abandonó de forma fulminante la presidencia de la Comunidad de Castilla y León al ser acusado de la venta fraudulenta de una fábrica de confecciones de su propiedad. Ambos fueron absueltos, sí, pero el PSOE pagó peaje en las urnas, tanto en las eleciones generales como, con anterioridad, en la Comunidad de Castilla y León, donde surgió de la nada un tipo llamado José María Aznar.

2 comentarios:

Arca Perdida dijo...

Agüelo, que nos va a emborrachar, que estamos tomando chupitos y eso suyo es una bota grande

Agüelo Dámaso dijo...

ya acabé con el tercero

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