Me vais a perdonar, amigos, que esta mi primera contribución a Chupitos sea tan larguísima, cuando yo mismo he pedido brevedad. Pero ya sabéis cómo somos los viejos, que empezamos y no paramos. Dejadme que, por ser el más anciano del lugar, en vez de un chupito, dé un trago largo de la bota. Será la primera y única vez que rompa la regla. Para no cansar lo dividiré en tres partes.
Al grano, que voy a explicar por qué el PP ganó las Elecciones al Parlamento Europeo:
La derecha en España carece de una moral de grupo que la identifique y que le permita reaccionar conforme a sus postulados cuando se le exijan responsabilidades. Una moral o una ética que no debe ser un manual ni un código escrito al que acudir cuando haya dudas de comportamiento, sino una forma de ser, de reaccionar, de comportarse de forma casi automática o inconsciente. Un referente tan interiorizado que cuando uno de sus miembros lo incumpla, la vergüenza le impida salir de casa.
La derecha en España ha estado vinculada al poder de forma permanente prácticamente en los últimos 150 años y eso le ha marcado. El capital y la Iglesia han sido sus otros dos referentes. Eso le ha llevado a asumir los valores imperantes en esos tres ámbitos: el poder, el capital y la iglesia. Para ella, la derecha, lo importante es mantenerse y perpetuarse en el poder, controlar el dinero y los recursos y manipular al ciudadano con la hipocresía propia del hecho religioso. Al sentirse ungida de tales valores (a su parecer objetivamente positivos) también se considera depositaria de otros dos que le alcanzan casi por derecho divino: la interpretación correcta y exclusiva de la simbología de la bandera y la custodia de los valores y las tradiciones patrias. Y enarbolan ambas cuando sienten que sus privilegios se ven amenazados.
Sin embargo, la triste realidad es que sus verdaderos valores, por mucho que disimulen, son el dinero y la producción, con desprecio absoluto del trabajo y la dignidad humana. Si haces dinero, triunfas; si no tienes dinero, eres un fracasado. Proclama la libertad a ultranza de la empresa (no del individuo) frente al Estado, pero, eso sí, siempre que el Estado esté controlado por ellos o comparta sus mismos criterios.
Sus años de colaboración/sumisión con el franquismo le sirvieron para desprenderse de los últimos escrúpulos que le pudieran quedar oriundos del liberalismo humanista decimonónico. A la sombra del poder hizo acopio de los peores usos del militarismo retrógrado y analfabeto del régimen de Franco y se imbuyó del afán especulador y de la avaricia desmedida de los cacicones del desarrollismo de los años sesenta del siglo anterior. En realidad fueron ellos (trufados de Opus Dei) los creadores de la derecha actual que milita en el PP.
¿Recuerdan la frase «estoy en política para forrarme», atribuida a Francisco Zaplana? Verdad o no, esa es la filosofía que aplica la derecha en sus negocios y en política.
¿Y aquella de Esperanza Aguirre de que con su sueldo como presidenta de la Comunidad de Madrid no llega a final de mes?
Son actitudes que provocan sonrojo y que en cualquier otro país hubieran conducido a la reprobación social y al rechazo más absoluto. Pero aquí, no. Porque son de derechas y tales comportamientos están en sus genes. (Para más citas célebres de la derecha, pinchad aquí, es el blog de Juanjo, uno de nuestros blogueros)

















2 comentarios:
Pues gracias por la cita Agüelo Dámaso.
Y he de decirte, que a mí también me gusta dar el trago más grande, no pasa nada si de vez en cuando se nos escapa un cubata entre tantos chupitos.
¡Salud!
Es que no es un cubata, sino una litrona o más. Como no tengo más tiempo, me paso en otro rato, a ver si alcanzo el don de la ebriedad.
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Chupitos es un lugar de encuentro de un grupo de blogueros que se conocen en la red, y que a sorbitos pequeños van degustando aquellas esencias que ellos mismos vierten sobre este cuaderno.
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